lunes, 28 de septiembre de 2009

COSAS Y CELULARES.

Ok.

A veces te pasa lo que a mí y te VOLVÉS a poner un soberano pedo, por más que cualquier experiencia anterior, en conjunción a tu ya agotado hígado, te indique que mejor abstenerse por, cuando menos, un día.

La Cosa que habita dentro de tí ya hace acto de presencia y comienza a poner encendedores dentro de tu estómago, cual Rammstein tocando Benzine en vivo en algún coliseo romano en Francia. Es decir, un espectáculo de luces, colores, humo y, sobre todo, FUEGO.

Mucho, mucho FUEGO.

Comprendan pues, que el sistema privado de calefacción, léase, La Cosa, de su fiel corresponsal Cocó es mil veces más efectivo que el Reduce Fat Fast. Es que tengo complejo de Jorge Hané, gurú de la pérdida internacional de peso.

Ahora bien, el Fantabuloso Sistema de Calefacción Interna de la Señorita Cocó es bastante sencillo y puede utilizarse en la comodidad de su propio cuerpo. El equipo consta, básicamente, de un juego de shots con luces de neón y la cara de Pitufina besándose con Ghandi, una botella de vodka y una sunga de elefantito.

El modo de uso es sencillo. Te ponés la sunga de elefantito alegre en la cabeza, bailás cual hobbit peludo y feliz alrededor de una fogata hambrienta y titánica improvisada en la cocina de tu casa (es decir, la hornalla), mientras tirás por encima del hombro izquierdo los vasitos para shot DENTRO de la fogata, al ritmo de cualquier tema pornográfico PanterA mientras le das tragos de palo seco a la botella de vodka. Es decir, mientras tengas la botella de vodka en la mano y el metal en la cabeza, TODO ESTARÁ BIEN. Pero si querés sacrificar alguna virgen y tu demonio interior exige una ofrenda sangrienta... Mejor ponete Mayhem.

Lo ideal sería canalizar tu demonio, en caso de que sea del tipo violento, en forma de un colectivero. Es como le pasó a un amigo que tiene a su propia Cosa dentro suyo. Mientras que la mía es un "Hagan el amor y la guerra", su Cosa es más... irascible. Aquí, creo, es necesario hacer un paréntesis para explicarles lo que sucedió y por qué sucedió. Resulta que el demonio que convive con Diego no es tan paciente como le gustaría. Tienden a subírsele los humos a la cabeza y perder un poco el control, es un poco irritable, sensible. No es que odie a la raza humana y quiera destruirlos a todos, es solo que a veces se siente un poco incomprendido en este mundo tan frío y cruel.--Lo que siguió es bastante desagradable, en realidad no esuvo seguro de querer contármelo, estamos trabajando en eso con nuestro analista. Para darles una idea les voy a decir algunas palabras para que ustedes construyan por su cuenta la situación: Llamas - piel chamuscada - monedas - explosión del expendedor de boletos - palanca de cambios - introducción - recto del chofer - órganos - chofer - desparramamiento - ojos - alfileres - apretura de costillar. Diego y su demonio son adorables, dentro de todo. Enterate de sus aventuras el alduplex.blogspot.com

Pero bueno, esa no era la cuestión.

La cuestión es que a La Cosa le picaba el bagre. Y cuando hablamos de picar el bagre, quiere decir, que era como el ejército de Cuestión de Peso frente a un McDonald's reluciente de grasa. O peor. Como cincuenta nigerianos y un paquete de galletitas Express. Una masacre, en síntesis.

Ahí es cuando, tras todo el vodka, a la cosa le gusta arrojar encendedores de benzina con Sebastian Bach en la tapa dentro de mi estómago que rezuma alcohol puro (es que nunca hay presupuesto como para beber un vodka decente...).

Sebastian Bach + vodka + fuego + metal = LA COSA HAMBRIENTA.

Y es ahí cuando se prende el Infalible Sistema de Calefaccionamiento Interno de Madeimoselle Coco. Más que prende, el sistema se ENCIENDE. Y enciende a la pobre Cocó, que poco -o nada- tiene que ver con la Cosa, con lo que se nos bifurca la cuestión:
A) Entra en persecusión de cualquier sujeto u ente de melena, ya sea Simba o Dimebag Darrel
B)Estúpidamente, ingiere más alcohol, lo que aviva su fuego y termina, cual Colacuerno húgaro, destilando lumbre por cada poro. Lo que lleva a A.

O sea, todo se resume en A. Y en las melenas. Que también le gustan a Cocó, pero la Cosa es totalmente alevosa.

Así que La Cosa se pone a saltar por doquier, moviendo su gran trasero de mulatona brasilera bailando una rumba, Y PIERDE SU CELUAR. Mierda.MIERDA.Esto de que La Cosa viva haciendo trencito por el Oráculo me está empezando a irritar.

El caso es que si alguno encuentra un teléfono en el oráculo con la Virgen de Guadalupe y me lo devuelve, será eternizado como Dios en el altar con velas, piedras y chucherías del todo por dos pesos que tengo en mi cuarto, en un sitio de honor, al lado de Phil Anselmo y su pecho desnudo.La Cosa y yo, muy agradecidas.

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